
Contre l’impérialisme US. Pour le Venezuela
(versión en español a continuación)
(Déclaration de D. Trump, le 16 décembre)
Por Venezula y contra el imperialismo yankee
« Nos quitaron todo nuestro petróleo no hace tanto, y lo queremos de vuelta ».(Declaración de D. Trump, 16 de diciembre de 2015)
El ataque contra el pueblo venezolano y su gobierno, en la noche del 2 al 3 de enero, se inscribe en la larga lista de prácticas depredadoras de los Estados Unidos para mantener bajo su control a los pueblos latinoamericanos.
La injerencia estadounidense busca de manera sistemática impedir el surgimiento de un modelo de desarrollo autónomo en la región.
Nos encontramos así frente a una larga serie de golpes de Estado, siendo el más famoso el de Pinochet en 1973 contra el gobierno socialista elegido democráticamente, así como el intento de invasión de Cuba en 1961, derrotado por la resistencia.
Las intervenciones militares estuvieron a veces acompañadas del secuestro de dirigentes: Noriega en 1989 en Panamá, Aristide en 2004 en Haití, y hoy en día Maduro. Venezuela no es entonces un caso aislado.
En 1998, lxs venezolanxs escogieron como presidente a Hugo Chávez. Chávez fue elegido con un programa de nacionalización de los hidrocarburos, de reforma agraria, de desarrollo de la democracia y de integración regional hacia una unificación de los países latinoamericanos.
En 2002, en un contexto de manifestaciones convocadas por la oposición contra el despido de los dirigentes de la empresa petrolera nacional, ciertos generales del ejército arrestan a Chávez, y el representante del sindicato patronal es rápidamente proclamado « presidente interino ».
La resistencia popular logrará tomar el palacio de gobierno, liberar a Chávez y derrotar el golpe de Estado, lo que constituye hasta hoy un ejemplo de resistencia al imperialismo.
La explotación petrolera, nacionalizada desde 1976, se abrió sin embargo a la competencia extranjera (principalmente norteamericana) en los años 1990. La puesta en tela de juicio de este sistema por Chávez es lo que despierta la hostilidad de los Estados Unidos y lo que Trump considera como un robo de « su » petróleo. La « guerra contra la droga » es obviamente un pretexto usado ya varias veces en el continente.
Una hipocresía evidente cuando el principal aliado actual de los Estados Unidos en Latinoamérica, Javier Milei, acaba de lanzar una reforma del sistema bancario que, al abandonar el control de los depósitos de dinero en efectivo, favorece el lavado de dinero del narcotráfico.
Tras el fracaso del golpe apoyado por los Estados Unidos, los imperialistas recurren a las sanciones contra la exportación de petróleo (que representa aproximadamente tres cuartas partes de las exportaciones del país). Estas sanciones hunden al país en una profunda crisis económica a partir de los años 2010.
Las sanciones han contribuido ampliamente a una transformación del régimen, provocando la expansión del mercado negro y de la corrupción, así como conflictos políticos y sociales. Un conjunto de contradicciones que el régimen bajo embargo no ha sabido resolver sin reforzar su carácter coercitivo.
Estos fracasos en la construcción del socialismo —o incluso simplemente en el desarrollo de Venezuela— son utilizados hoy por sus detractores dentro de la izquierda occidental para poner en el mismo plano a los agresores estadounidenses y al régimen de Maduro.
Esta posición pasa por alto un análisis materialista de los fracasos de la revolución tras la muerte de Chávez: el aislamiento y el embargo de Venezuela constituyen las causas principales del aumento de las desigualdades y de la corrupción en el país.
Los intentos de derrocamiento y de injerencia extranjera en el seno de la oposición son cronológicamente anteriores y explican el fortalecimiento del carácter autoritario del régimen.
La economía rentista y sin industria, y el intercambio desigual impuesto a Venezuela, seguido por las sanciones económicas, son lo que mantiene al país en estado de subdesarrollo, sea cual sea el gobierno que esté al mando.
Constatar esto no significa justificar las faltas del régimen, sino mostrar lucidez frente a los hechos.
Quien quiera democracia, desarrollo humano y, con mayor razón, la construcción del socialismo en Venezuela debe luchar contra el depredador imperialista. Por ello decidimos apoyar de manera clara a Venezuela frente a la guerra que le declaran los Estados Unidos.